En medio del creciente debate por la agenda económica del gobierno del presidente José Antonio Kast, parlamentarios del Partido Socialista de Chile entregaron una carta en La Moneda solicitando al Ejecutivo, no hacer ingreso del proyecto de ley misceláneo que incluye la reducción del impuesto corporativo.
La iniciativa ha generado críticas desde la oposición, particularmente desde el PS, cuyos dirigentes acusan que la propuesta carece de compensación fiscal y podría profundizar las presiones sobre el costo de la vida.
En esa línea la senadora Daniella Cicardini, vicepresidenta de la colectividad e integrante de la Comisión de Hacienda, fue enfática en la postura del partido, indicando que “el Partido Socialista de Chile tiene una sola posición. No solo rechaza, sino que le solicita al gobierno que retire la reforma tributaria de contrabando que se pretende instalar para aliviarle la billetera al 1% más rico, mientras que al mismo tiempo terminan pagando la cuenta las familias de clase media y familias trabajadoras de nuestro país”, subrayó.
La parlamentaria cuestionó además la falta de coherencia del Ejecutivo en materia fiscal, apuntando a contradicciones en su discurso económico. “Acá se ha instalado que no hay plata, pero sí hay para poder bajar los impuestos corporativos sin compensación fiscal y además generando una afectación aún más profunda de la que ya tienen que vivir los chilenos por el alza del costo de la vida. Yo creo que es tremendamente inconsecuente, incluso es una provocación”.
Cicardini sostuvo que la medida implicaría trasladar la carga tributaria hacia los sectores más vulnerables. “Acá el Partido Socialista está convencido de que no se puede obligar a que los pobres paguen lo que los ricos no quieren pagar. Creo que eso es tremendamente un insulto, es incoherente con lo que el mismo gobierno ha señalado”.
Asimismo, la senadora vinculó la discusión tributaria con decisiones recientes del Ejecutivo en materia económica, como el traspaso del aumento de los combustibles que calificó como una “ decisión política que generó un efecto dominó en donde en un mes el gobierno empujó a Chile a una verdadera depresión social”.
Pese a las críticas, desde el PS señalaron disposición a avanzar en acuerdos en materias urgentes, aunque acusaron falta de apertura por parte del gobierno, afirmando que “ hemos dicho claramente como Partido Socialista que acá se tienen que separar las aguas. Una cosa tiene que ver con las emergencias, que estamos disponibles a avanzar, estamos abiertos al diálogo (…) pero esas señales no se han visto”.
Finalmente, la legisladora cuestionó la ausencia de instancias formales de conversación, afirmando que “a nosotros no nos han convocado como Partido Socialista, como oposición, a tener algún acercamiento para generar esa discusión. (…) Por lo tanto, pedimos también que el gobierno sea pragmático”, declaró la senadora Cicardini.
La ofensiva socialista se produce en momentos en que el Ejecutivo busca consolidar su agenda económica en el Congreso, enfrentando resistencias en sectores de la oposición que consideran la propuesta como regresiva en términos distributivos.
